lunes, 25 de septiembre de 2006

A vueltas con el tabaco

    Contaba que era adicto al tabaco, muy adicto, pero tenía unas magníficas excusas para no dejarlo, o al menos para calmar la conciencia, a saber, los apagas a la mitad, estas siempre solo, sirve para romper el hielo, estas son las normales; luego están las milagrosas un cigarrillo te tranquiliza cuando estas nervioso, te activa cuando estas "alicaído", ayuda a pensar con claridad, milagroso algo parecido al "Bálsamo de Fierabrás". Mas tarde están las excusas físicas no me sienta mal, el tabaco negro es menos nocivo.

Así, que con este arsenal de palancas-excusas-defensas seguía yo firme y duro cual castillo roquero, hice un esfuerzo y conseguí bajar la media de cigarrillos, pero que va, al poco volvía a fumar lo mismo pero con el agravante de que me fumaba además lo no fumado; total que la fuerza de voluntad de la que disponía era la misma que la del pasamanos de una baranda. Compré entonces un libro de esos de auto ayuda, "Dejar de fumar es fácil" pero nada, no hubo forma.
Entonces fue cuando se cruzó el chequeo médico; ya por este tiempo hacía algo de ejercicio, concretamente bicicleta estática, si, sí esa percha de diseño que una vez nos dejaron los Reyes Magos, este ejercicio que yo hacía no tenía mucho requerimiento físico por lo que podía seguir fumando, realmente lo que generaba era hambre mucha hambre.
En esos días empezó a sentirse la presión mediática anti-tabaco, todo se volvía en contra, la sociedad, la familia y ahora también los análisis clínicos,
Un amigo me dijo que hiciera un ejercicio más exigente, que esto si me ayudaría a dejar de fumar y sobretodo mejoraría mi condición física, dicho y hecho, empecé a correr al principio eran 10 min. dando vueltas a mi casa, luego fue dando vueltas a la manzana y ahora por donde puedo, parece que ahora estoy enganchado a esto de correr.







2 comentarios:

Jesús dijo...

Pues ánimo y no te desenganches.

Edu dijo...

En eso estamos, gracias.-